Una dieta que salva el corazón después de un ataque cardíaco

Después de un infarto de miocardio, seguir una dieta apropiada puede tener efectos beneficiosos no sólo en su corazón, sino también en su estado de ánimo. Este es el resultado de un estudio (recientemente publicado en PlosOne) realizado en los Países Bajos en 2171 personas con antecedentes de infarto de miocardio (edad media de 72 años).

El estudio

El estudio evaluó los hábitos alimentarios de todos los participantes, que también fueron sometidos a dos pruebas para estimar la posible presencia de síntomas depresivos y para medir el optimismo de disposición, es decir, la tendencia a esperar de los futuros eventos y situaciones favorables. Analizando los resultados, los investigadores encontraron que una dieta rica en verduras, frutas, granos enteros, pescado, productos lácteos y alimentos bajos en grasa estaba asociada con menos síntomas de depresión y mayor optimismo. Entre las hipótesis formuladas por los investigadores, una se basaba en el papel protector de las neuronas de las sustancias antioxidantes y antiinflamatorias en las que las frutas y verduras son ricas. Otra, en cambio, es la posibilidad de que una dieta más sana se remonte a un elevado número de comidas en casa, lo que también puede beneficiar el estado de ánimo gracias a la mayor cohesión entre los miembros de la familia.

La evidencia

Aunque este tipo de estudios no nos permite saber si realmente se trata de una dieta saludable que mejore el estado de ánimo y no viceversa, la corrección de los hábitos alimentarios es, sin duda, una de las prioridades: “Una dieta correcta -comenta Aldo Pietro Maggioni, director del Centro de Estudios de la Asociación Nacional de Médicos Cardiólogos Hospitalarios- además de reducir la depresión y mejorar la visión de la vida después de un infarto de miocardio, como sugiere este estudio, también debe ser capaz de acompañar a una reducción de nuevos eventos cardíacos. Aunque no es fácil realizar análisis específicos sobre los aspectos alimentarios, a menudo contradictorios por estudios posteriores, una dieta cuantitativamente adecuada para mantener un peso corporal ideal y cualitativamente prudente basada en el modelo mediterráneo -basada en particular en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado, incluido el pescado graso, aceite de oliva virgen extra como condimento- es recomendable para todos los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio. Por supuesto, se asocia con actividad física moderada pero constante y con el abandono del hábito de fumar. Para reducir la recurrencia de nuevos eventos cardíacos, además de la dieta, se necesitarán medicamentos para controlar la diabetes, la hipertensión y la hipercolesterolemia, si así lo indica el cardiólogo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *